El viejo y el mar, ¿taberna gallega?

Probablemente hayas oído hablar  de El viejo y el mar, un pequeño local  en la calle Aragón que tiene al marisco como centro de atención y sus precios son, más o menos, asequibles a todos. Esta taberna gallega, así se definen aunque su carta tenga mucha influencia de freiduría andaluza, es chica, lo es la barra, donde pueden comer unas cuatro personas, y lo es la zona de comedor que está siempre llena, por lo que es casi necesario reservar.

 

Su carta está pensada para compartir, para picotear, y hay raciones medias y enteras, aunque para los moluscos de concha, mejillones, almejas, navajas… solo es posible pedir ración entera.

La elección que hicimos en El viejo y el mar para dos personas fue unas croquetas de bacalao (media ración, 4 euros), una ración de almejas (14 euros), una de navajas (17 euros), tanto unas como otras hechas a la plancha, media ración de pulpo á feira (12 euros) y media de calamares rebozados con pimientos de padrón (8’50 euros).

 

Calamares rebozados

De lo comido destaca sobre el resto el pulpo, lo más gallego y lo más sabroso con un buen punto de cocción. Mucho mejor la plancha que el rebozado, algo falto de sabor y crujiente. Y lo peor, sin duda alguna, la incomestible barra de pan. Si no es posible el excelente pan gallego al menos una barra de pan de calidad. Referencia especial merece el atento servicio de la gente de barra y de sala.

En resumen, El viejo y el mar, más que una taberna gallega se asemeja a un bar restaurante de barrio, con una carta algo reducida  que descuida el pescado y que es un mix de frito y plancha más apropiado para picar que para comer, pues sus raciones, medias o enteras, no son especialmente generosas, y si uno es de buen comer necesitará bastantes y, entonces, ya no sale tan ajustado a precio como se  pensaba.

Voz Gourmand by Jaime Vidal

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