Alta cocina a bordo Carpaccio

Alta cocina a bordo

Sus imponentes proas amarran en los más exclusivos puertos y marinas del mediterráneo. Sus líneas majestuosas y sus espectaculares cubiertas despiertan admiración y envidia. Son los yates de lujo. Palacios flotantes diseñados para el placer de sus propietarios y de sus privilegiados invitados. Y uno de esos placeres es, sin duda, la excelente comida a bordo. Cualquiera de estos súper yates de más de 40 metros de eslora tiene su gran chef particular. Son grandes chefs  contratados parar preparar alta cocina a bordo.

Voz Gourmand habla con uno de estos grandes cocineros para descubrir algo más de la vida y sobre todo de la comida a bordo de estas lujosas embarcaciones. Pedro Fraga Garea es cocinero en yates de lujo desde hace ocho años, y ha trabajado por igual en charters y en privados. En la actualidad forma parte de una tripulación de siete personas de un yate privado de 45 metros de eslora cuyo nombre y propietarios deben permanecer en el anonimato.

Alta cocina a bordo

Pedro Fraga Garea

Los preparativos

En invierno, mientras el yate permanece en los astilleros preparándose para la futura travesía estival, Pedro Fraga cocina a diario para alimentar a la tripulación que vive en el yate. Pero su cocina creativa, la de mayor calidad empezará con la orden de zarpar.

Una vez en alta mar deberá seguir alimentando a la tripulación “es muy importante alimentarlos bien pues hacen un trabajo físico que requiere de mucha energía”, y será el responsable del aprovisionamiento de los alimentos y bebidas de la embarcación, aunque “generalmente el tema de la bebida lo lleva la jefa de azafatas”.  Pero, sobre todo, deberá cocinar para los propietarios y sus invitados.

La travesía durará de cuatro a cinco meses visitando distintos puertos que él desconoce antes de partir, “yo no sé adónde vamos a ir, es una incógnita para mí, pero en función del puerto cambia la comida, porque, a veces,  se hace muy complicado encontrar según qué productos y tienes que improvisar. Por ejemplo, en Croacia el aprovisionamiento es muy complicado. En los puertos de Italia y Grecia hay muy buen producto pero dependes del agente que te lo suministra, debes confiar en él porque te la juegas”.

Cuando atracan en los puertos de Palma o de Ibiza la tarea de aprovisionamiento se facilita. Si dispone de tiempo, que no siempre ocurre, “me encanta ir a los mercados de Mallorca y de Ibiza, primero porque los conozco bien y segundo, por su abundancia y variedad”.

Cocina de un yate de lujo

La cocina del yate actual

El precio del producto no es problema a la hora de aprovisionarse: “Para la comida de la tripulación hay una asignación concreta, una partida, pero para la comida de los propietarios y de sus invitados no hay presupuesto ni límite. Puedes comprar lo que quieras, sin problema”.

El menú

Pedro Fraga trabaja solo, no tiene ayudantes, y se siente muy a gusto en su cocina actual. “Está muy bien habilitada, no le falta detalle, incluso tenemos nuestro jamón ibérico Joselito”. De todos los electrodomésticos sus preferidos son el gran horno de convección y la heladera, “desde hace un tiempo estoy centrado en hacer pan bueno de verdad y, tras el curso de heladería que hice en la UIB, helados”.

Al igual que en algunos restaurantes, en un principio, se trabaja con un menú “que suele ser semanal de unas tres comidas diarias pero pueden ser más dependiendo de los gustos y preferencias de los propietarios, y también de sus nacionalidades”.  Pero a diferencia de los restaurantes “aquí te cambian el menú en cualquier momento, debes estar improvisando constantemente, de todos los menús que he hecho ni uno solo no ha sufrido cambios. La cocina está abierta 24 horas, te dicen lo que les apetece en cualquier momento. Y tú intentas complacerles tanto como puedes porque en un barco privado nunca dices no, así que intentas que nada sea imposible”.

Alta cocina a bordo

Ñoquis de tomate

A veces, cuando dispone del material, Pedro aprovecha para hacer su particular promoción del producto y de la cocina mallorquina,  “alguna vez he sugerido el pa amb oli, y luego han sido ellos quienes me lo han pedido. Recuerdo una vez que hice raors, no los conocían, nunca habían comido, y les encantaron”.

La alta cocina

El momento de demostrar todas sus habilidades llega cuando vienen invitados a cenar a bordo. Es el momento de lucirse, es el momento de la alta cocina. “Intentas hacer tus mejores elaboraciones, algo más sofisticado con el material que dispones, más complejo y creativo. Deseas sorprender y agradar”. Pedro permanece en la soledad de la cocina mientras las azafatas sirven los exquisitos platos con la satisfacción del trabajo bien hecho. Una vez finalizado el servicio ocurre muchas veces que lo hacen subir al comedor a saludar y darle la enhorabuena, “ese es tu mayor reconocimiento”.

Alta cocina a bordo

Canapé de requesón y rábano

Así transcurre la travesía, día tras día, puerto tras puerto, en la cocina de un yate de súper lujo, y así se lo ha contado…

Voz Gourmand by Jaime Vidal