Caragols per Sant Marc

Caragols per Sant Marc

Tan solo faltan once días para Sant Marc, un santo asociado al agua de lluvia y a los caracoles. Nuestro sabio refranero popular nos recuerda que “vuit dies aquí vuit dies enllà s’aigua de Sant Marc no pot faltar”,  y también que “qui menja caragols per Sant Marc, gaudeix de bona salut de franc!”, o su versión más directa, “qui mengen caragols per Sant Marc no són tocats”. Y así como los caracoles están asociados al agua, Sant Marc ha quedado asociado a los caracoles. Es el día de su festividad, el 25 de abril, el día señalado en el calendario por muchos para comer una buena ración de caracoles con su inseparable cuenco de alioli.

Es ésta una tradición arraigada de antiguo en algunos pueblos (muy especialmente en el de Sineu, donde Sant Marc fue elegido Patrón en agradecimiento por haber satisfecho la plegaria que hizo el pueblo para salvar los sembrados sedientos) que ha ido extendiéndose, poco a poco, por casi la totalidad de la isla. Ese crecimiento es comprensible si se tiene en cuenta la exacerbada pasión que sentimos los mallorquines por esos pequeños moluscos. Nos gustan de cualquier forma y manera, bien sea como figurantes en las sopas, fideos o arroces; bien como actores secundarios en platos como el conill amb ceba o els peus de porc, y, claro, mucho más cuando son la estrella principal del plato en nuestra amada caragolada, la forma más común y apreciada de prepararlos, aunque la receta de estos caragols cuinats varíe en cada pueblo.

 

El día de Sant Marc se visita, casi en masa y procesión, nuestra bodega, celler o restaurante elegido para poder chuparnos los dedos con los caracoles y mojar el pan en el alioli. A menudo el establecimientos elegido deviene insuficiente ante tal avalancha de gente y las raciones se agotan en un plis plas. El año pasado, sirva a modo de escalofriante ejemplo, el  popular restaurante El Cruce preparó la impresionante cantidad de 5.000 kilos de caracoles, unas 14.000  raciones que se volatilizaron en dos días. Pero tampoco esta procesión santa será posible este año. El confinamiento y el cierre de los establecimientos hará mucho más difícil poder cumplir con la tradición.

Caragolada

Está visto que este año nos tocará prepararlos en casa. Porque de alguna manera habrá que conseguir comer caracoles el día de Sant Marc, pues ya sabéis: “qui menja caragols per Sant Marc, gaudeix de bona salut de franc!”

Una receta tradicional

Así que aquí os dejo una receta de caragols cuinats que he seleccionado de la “Memòria de la cuina mallorquina” de Antoni Tugores, es original del pueblo de Pollença y dice así:

“Se limpian los caracoles con abundante agua. Una vez que están bien limpios los ponemos en una olla con agua fría y poco fuego para engañarlos. Los hacemos hervir unos cinco minutos y tiramos el agua sucia, le añadimos agua limpia y también las hierbas aromáticas (hinojo, hierbabuena, mejorana, laurel, melisa….) y un pimiento picante. Tienen que hervir hasta que estén bien cocidos (unas dos horas aproximadamente). Mientras tanto haremos un buen caldo en una olla aparte con gallina campera, un trozo de ternera de la parte del hueso, costilla de cerdo y si se quiere un hueso de jamón, además de una cebolla y dos zanahorias. Hecho el caldo lo colamos, y lo mezclamos con los caracoles a los que previamente se habrá quitado el agua de la cocción. En una sartén se hace un sofrito con cebolla, tomate, sobrasada y camallot y abundante pimienta negra, añadimos un vaso de leche y dejamos unos minutos que ligue bien. Luego lo vaciamos en la olla de los caracoles y lo dejamos hervir todo junto unos diez minutos”. Dice la receta “dins cada plat posarem brou i caragols i es menjaran les dues coses alhora. Els caragols aniran acompanyats de l’allioli que farem amb patata bullida”.

 

Voz Gourmand by Jaime Vidal

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