Masala 73

Masala 73, de Tarifa a l’Eixample

Siempre me han gustado los locales con historia y Masala 73 la tiene y, además, muy interesante. Quizá muchos ya la conozcan pero no puedo evitar contarla aunque sea brevemente.

Masala 73 surge de la voluntad de Jordi Aros de cocinar a pie de calle, al momento y frente al cliente. Enseguida la idea seduce a Dani Roca y a Kuldeep Singh, compañeros, amigos y cocineros. Pero necesitan una camioneta apropiada, amplia. En su busca parten los tres parten rumbo a Tarifa en busca de la camioneta de sus sueños. Y la encuentran, es una Mercedes 406D fabricada en el año 1973. La mítica y particular mezcla de especias le da el nombre, masala, y el año de fabricación de la camioneta, 73, le da el número. Fue  la primera camioneta de comida típica de la India de Barcelona.

Masala 73 echa pie a tierra

Con el tiempo y el éxito obtenido con la “food truck” dan un paso más y abren un local situado en la calle Muntaner, en pleno Eixample, y así Masala 73 estrena casa estática.  Kuldeep Singh está al mando de los fogones . Kuldeep es un cocinero autodidacta y sus únicas influencias reconocidas provienen de su madre y de su abuela, es decir, la auténtica cocina casera de la india, la de verdad, la tradicional, la de la familia.

El local no es muy grande, alargado, la antesala que da acceso al comedor tiene una pequeña barra en un lado y la cocina en el otro. Mesas pequeñas, de madera, bancos corridos en las paredes y taburetes. Sencillo, intrascendente, porque aquí lo trascendente es la comida.

Masala 73

La sala interior del bar

Enseguida me gustó la cocina. Reducida, lo que me recordó la camioneta mercedes, abierta, lo que me permitió ver cómo, en ese pequeño espacio, Kuldeep y otros dos cocineros coreografían sus movimientos, frente a los fogones y próximos al horno tandoor, la herramienta imprescindible de la cocina india.

 

Masala 73

Kuldeep Singh, en el centro, perfectamente escoltado

Hace poco que han cambiado la carta, como ocurre en cada estación, pero no me afecta pues es mi primera visita, lo desconozco todo. La carta es reducida pero suficiente para elegir. Atiende la sala Isabel Olmedo, amable, explicativa y entusiasta. Sigo sus indicaciones.

De los cuatro entrantes posibles (llamémosles así) elije dos que, al poco tiempo, llegan juntos a la mesa. Un apunte, todos los platos pueden acompañarse con arroz o con pan. El arroz es arroz basmati, lleva comino y por cada ración consumida se destinan 50 céntimos para el proyecto de educación preescolar de la ONG Sonrisas de Bombay. El pan es el naan, típico en diversas regiones de Asia, elaborado con harina de trigo y hecho al momento en el horno tandoor, uno clásico, otro relleno de queso y otro con ajo y cilantro, imprescindibles para poder mojar.

 

Los platos

Dahi Puri, consiste en esferas crujientes de harina de garbanzo abiertas en su parte superior y rellenas de patata, cebolla, garbanzos, menta, cilantro, y acompañadas de una salsa picante, otra de tamarindo y yogur, no en vano dahi significa yogur. Tacos Ghost Madras, tacos de cordero ecológico de Cal Tomàs al curry ghost madras y yogur picante y anisado. Bueno, decir que en la carta hay una llama al lado del nombre del plato, el que avisa no es traidor.

 

De los cuatro currys de la carta elegimos la berenjena Banigan Bharta, una berenjena asada al horno tandoor sobre un curry con una base de mantequilla, la propia berenjena y de 22 a 24 especias, como todos los currys que prepara Kuldeep. En la parte de arriba abundante queso fresco paneer y granada. Le acompaña en la mesa el presa tandoori. Es presa ibérica con DO Joselito primero marinada y luego asada al horno sobre biryani, un arroz basmati con limón y semillas de mostaza, anacardos, cilantro y granada.

 

De postre un batido tradicional de la India, el lassi, quizá el más típico sea el de mango pero como ahora estamos en plena temporada de fresas pues un lassi de fresa. Su base es yogur y leche.

Para poder calmar la garganta en ciertos momentos con abundante líquido fresco elegimos cerveza, concretamente la Kingfisher, una cerveza india suave, ligera, parecida a una lager. Pero no nos pudimos resistir y también bebimos un vino indio, el Sula, un blanco de la variedad chenin blanc, un gran descubrimiento totalmente recomendable para acompañar la intensidad que desprende la comida india.

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Lassi de fresas

Conclusión…

Si eres aficionado a la gastronomía del mundo debes comer en un indio, el exotismo y la diversidad de sabores de su comida lo merece. Si, además, quieres asegurarte que esa comida india tendrá la máxima calidad debes comer en Masala 73.

A la larga experiencia y al gran conocimiento de Kuldeep Singh hay que sumarle la gran selección que hacen del producto, siempre fresco, de temporada cuando es posible y muchas veces con DO para garantizar su origen y calidad. Todos los platos presentan un colorido inusual en la cocina occidental y una cantidad de sabores difícil de narrar. En boca confluye todo, y se convierte en una auténtica locura de sabores y sensaciones. Se te hace casi imposible descubrir muchos de los ingredientes e imposible del todo las especias. Pero da igual porque lo que importa es el resultado final, y el resultado final es sorpresivo y diferente en cada plato. Salados, dulces, ácidos, amargos compiten con dureza para derrocar al rey, que no es otro que el picante.

Esta crónica estaría incompleta si no hiciera una mención muy muy especial al curry que acompañaba a la berenjena banigan bharta, y al delicioso biryani y a la presa ibérica marinada. Aunque solo fuera por estos dos platos es motivo más que suficiente para seguir en peregrinación a Masala 73 de Tarifa al Eixample.

 

Voz Gourmand by Jaime Vidal

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