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El resurgir de la hamburguesa

No estoy muy convencido de que “resurgir” sea la palabra más adecuada para hablar del momento que vive la hamburguesa. No es que de pronto haya surgido de nuevo, no, pues la hamburguesa nunca ha desaparecido ni desaparecerá, pero sí que ha subido de nivel, de clase. A la hamburguesa de clase media, de repente le ha aparecido una hermana aristócrata, más lujosa, más rica.

Hace un tiempo todas las hamburguesas jugaban en la misma categoría, la de la comida rápida o basura. Se veía y se comía como un recurso, como una solución en determinados momentos. Era un bocado económico al que no se exigía nada, ni tan siquiera una mínima calidad en los productos y mucho menos a según qué horas. Y gustaba, y sigue gustando, eso no cambiará.

Pero de pronto algunos restauradores apostaron claramente por la hamburguesa de calidad. La entendieron no como un simple bocado sino como un plato y abrieron locales destinados a darle relevancia. De la masa de carne picada inidentificable pasó a anunciarse con toda la pompa necesaria el origen de la ternera elegida. La hoja iceberg desapareció y se sustituyó por un colorido mezclum de lechuga. Los tranchetes de queso desconocido dieron paso a sabrosas lonchas de buen Havarti o Cheddar. Se mejoraron las marcas de mostaza y ketchup y se incorporaron salsas hechas a mano. Y a partir de aquí el cocinero decide que otros ingredientes o productos deben aparecer, valen todos, siempre que sean de calidad. El resultado es una hamburguesa aristocrática de figura esbelta, bien vestida, con mayor peso y mayor altura, de aspecto voluptuoso, acaparadora de miradas lascivas y fervientes deseos.

Muchos especialistas se afanan en elaborar la más jugosa, la más sabrosa, la más deseada por el público. A los nombres de primera generación como el Marsim o Gin Burger, se les han unido otros muchos como California Burger o La Nueva Hamburguesa. Incluso el estrellado cocinero Adrián Quetglas no ha podido evitar la tentación y ha abierto el turístico Burger Lab. La hamburguesa gourmet está de moda, y los últimos establecimientos temáticos son los que más triunfan.

Hamburguesa con col roja, piña y salsa picante de Badal Burger (Foto web Badal)

Se disputan lo más alto del podio Raimundo Burger en la plaza Raimundo Clar y Badal Burger en la plaza Comtat del Rosselló. Dos apuestas seguras para todos los amantes de la hamburguesa gourmet. En breve un artículo sobre cada una. Descubramos la mejor hamburguesa de la ciudad.

Hamburguesa Hawaiana de Raimundo Burger (foto web Raimundo)

Voz Gourmand by Jaime Vidal

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